El amor de Dios es una realidad. El término hebreo bíblico Rajamím nos permite ver cómo el amor de un Padre celestial puede llevar en sí toda la ternura y el cuidado de la maternidad más perfecta.
El misterio de las entrañas: Rehem y Raham.
Veamos la raíz en sus distintas formas gramaticales, pues la Biblia alterna entre el lugar físico y la acción afectiva.


