Hay quienes desean negar la evidencia bíblica acerca de que Jesús ES Dios. Veamos una declaración expresa de san Pablo:

También consta en el inicio del evangelio de san Juan:
«En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.» (juan 1,1; resalté)
No es nada nueva la intención de negar la divinidad de Jesús. Se trata de la herejía arriana. Ella fue objeto de debate en el primer concilio de Nicea, ya en el siglo IV. Fue el primer concilio ecuménico, es decir, universal.

Incurren en esta herejía actualmente, entre otros, los Testigos de Jehová.
En resumen:
Como Jesús es Dios, así lo declaramos en el Credo, el cual de hecho recoge las grandes declaraciones cristológicas entre otras cosas (por eso se habla del Credo Niceno-Constantinopolitano, por los concilios de Nicea y Constantinopla).
Para una explicación más larga del concilio de Nicea, en donde se debatió el arrianismo.