Este es el mundo en que estamos: hay quienes comercian con otras personas, sin importar a lo que serán sometidas. Es el caso, entre otros lamentables eventos, de la trata de personas para esclavitud sexual. El valiente testimonio de una colombiana. Entiendan que hay quienes son servidores del diablo y lo hacen sin problemas de consciencia.
Respecto de aquellos que participan de ese horrible negocio, bien como tratantes o bien como clientes de esos diabólicos negocios:
«Su inteligencia está en tinieblas; la ignorancia en que se quedan, así como su conciencia ciega, los mantienen muy lejos de la vida de Dios. Después de perder el sentido moral se han dejado llevar por el libertinaje y buscan con avidez toda clase de inmoralidad.» (Efesios 4:18-19)
Hay que tener mucho criterio para no caer en los engaños de esos amigos del diablo. Por ello campañas como #EsoEsCuento de la Fiscalía de Colombia.