La existencia del papado desde el principio

Cuando usted visite el Vaticano y entre en la basílica de san Pedro, podrá encontrar en piedra una lista de los papas desde san Pedro en el lado izquierdo de ese hermosísimo edificio. Usted se preguntará, ¿qué fuente histórica respalda ese listado si es que, como sostienen algunos, la iglesia católica la habría fundado Constantino?

Para empezar, Constantino (Siglo IIId. C.) no pudo fundar la iglesia católica porque esta ya existía. ¿O a quiénes creen que persiguieron otros emperadores romanos anteriores a Constantino, como Nerón (Siglo I d.C.)?

En cuanto el tema de fuentes históricas sobre los papas, voy a mencionar solamente dos. La primera, la mención por san Pablo de un discípulo suyo que más tarde fue el sucesor de san Pedro: Lino. Se lee en el Nuevo Testamento:

«Date prisa en venir antes del invierno.
Te saludan Eúbulo, Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos.» (resalté)

Biblia de Jerusalén Latinoamericana (2 Ti 4:21). (2007). Desclée de Brouwer.

Ese es Lino, o mejor, san Lino.

San Ireneo de Lyon escribió en el siglo III, antes del emperador Constantino, una obra denominada «Contra los Herejes». En ella, en el Libro III, número 3, se lee:

«3.3. Luego de haber fundado y edificado la Iglesia los beatos Apóstoles, entregaron el servicio del episcopado a Lino: a este Lino lo recuerda Pablo en sus cartas a Timoteo (2 Tim 4,21). Anacleto lo sucedió. Después de él, en tercer lugar desde los Apóstoles, Clemente heredó el episcopado, el cual vio a los beatos Apóstoles y con ellos confirió, y tuvo ante los ojos la predicación y Tradición de los Apóstoles que todavía resonaba; y no él solo, porque aún vivían entonces muchos que de los Apóstoles habían recibido la doctrina. En tiempo de este mismo Clemente suscitándose una disensión no pequeña entre los hermanos que estaban en Corinto, la Iglesia de Roma escribió la carta más autorizada a los Corintos, para congregarlos en la paz y reparar su fe, y para anunciarles la Tradición que poco tiempo antes había recibido de los Apóstoles, anunciándoles a un solo Dios Soberano universal, Creador del Cielo y de la tierra (Gén 1,1), Plasmador del hombre (Gén 2, 7), que hizo venir el diluvio (Gén 6,17), y llamó a Abraham (Gén 12,1), que sacó al pueblo de la tierra de Egipto (Ex 3,10), que habló con Moisés (Ex 3,4s), que dispuso la Ley (Ex 20, ls), que envió a los profetas (Is 6,8; Jer 1,7; Ez 2,3), que preparó el fuego para el diablo y sus ángeles (Mt 25,41). La Iglesia anuncia a éste como el Padre de nuestro Señor Jesucristo, a partir de la Escritura misma, para que, quienes quieran, puedan aprender y entender la Tradición apostólica de la Iglesia, ya que esta carta es más antigua que quienes ahora enseñan falsamente y mienten sobre el Demiurgo y Hacedor de todas las cosas que existen.»

Ireneo de Lyon. . Contra los herejes (exposición y refutación de la falsa gnosis), The Ivory Falls Book, 2015, Página 148.

Por eso, y otras pruebas, sabemos que el papado viene desde san Pedro, no desde Constantino quien, por cierto, otorgó libertad religiosa a todas las confesiones, no solo al cristianismo.

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