El cristiano debe ser manso, no menso

A man meditation sitting adult yoga. AI generated Image by rawpixel.

Ser manso no es lo mismo que ser como oveja que se deja llevar al matadero. Por alguna razón, es creencia popular suponer que manso es sinónimo de débil o de persona que se deja hacer de todo. Y no es así. Manso puede ser calmado, pero no supone ser débil. En el diccionario de la Real Academia Española se lee que manso es «De condición benigna y suave» (https://dle.rae.es/manso). Por tanto, sobretodo en nuestra sociedad donde los cristianos somos atacados con frecuencia, debemos reflexionar nuestra conducta mansa, para entender que debemos ser fuertes y, si es preciso, estar en condiciones de responder esos ataques, eso sí, con la debida prudencia y razonabilidad. O van a seguir abusando de nosotros. Vayamos a la Biblia y examinemos el lenguaje en griego del Nuevo Testamento (todas las citas bíblicas en español son de la Biblia de Jerusalén Latinoamericana).

Ser menso es ser tonto (https://dle.rae.es/menso) y eso no es lo que se nos pide como cristianos.

Comencemos con un texto donde san Pablo muestra los dos aspectos que hemos mencionado (calma con posibilidades de actuar con fuerza, porque solo quien la tiene y la controla tiene mérito).

«¿Qué prefieren, que vaya a ustedes con palo o con amor y espíritu de mansedumbre?»

1 Corintios 4:21

En el texto en griego, la palabra para mansedumbre allí es πραΰτης (prautes), que significa

«mansedumbre, humildad, suavidad»

Ortiz, P., V. (2000). En Concordancia manual y diccionario Griego-Español del Nuevo Testamento. Sociedades Bíblicas Unidas.

Como se ve, es actuar con mano suave, aunque se pueda tener mano dura según nos enseña 1 Corintios 4:21.

¿Y qué debemos decir frente a eso de poner la otra mejilla, presente en el evangelio según san Mateo? Es un mandato que debe leerse en contexto con los versículos 21 a 48 del mismo capítulo 5 (lo de la mejilla está en Mateo 5:39), es decir, como una forma de indicar que con Jesús las duras reglas del Antiguo Testamento como las de ojo por ojo, no van más. Ahora se requiere un importante componente de misericordia. El golpe en la mejilla era un insulto serio; bajo el AT se exigía la aplicación de la ley, el cambio solicitado es un actuar diferente desde lo humano. En esta misma línea es que san Pablo pide estar EN LO POSIBLE en paz con todos (Romanos 12:18) y que

«No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien.»

Romanos 12:21

Ahora, en realidad sí hay un sentido en el cual se debe hacerse débil el cristiano: cuando se trata de su relación con Dios. Ante Él sí debemos ser dóciles, lo que es un asunto totalmente diferente a pensar que debemos ser así con el resto de los demás seres humanos, lo que se presta a abusos como pasa hoy en día. Igual debe entenderse que la docilidad es para con Dios. En este otro pasaje de san Pablo usa otra palabra cuando se refiere a nuestra conducta frente a otros hermanos en la fe:

«Revístanse, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándose unos a otros, y perdonándose mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor los perdonó, perdónense también ustedes.»

Colosenses 3:12-13

Ahí no está prautes en griego. Es otra palabra la que está detrás de «mansedumbre», ταπεινοφροσύνην (tapeinophrosynē).

Cuando Jesús pide que seamos mansos como Él, en griego está la palabra prautes. Es en san Mateo.

«Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

Mateo 11:29

Está hablando de la actitud de fe. El yugo de que habla es por contraste a las cargas que impone la visión estricta de la ley, mientras que Nuestro Señor pregona una visión humana en Dios. ¿Recuerdan en el evangelio de san Juan que Jesús no se quedó callado cuando es golpeado (Juan 18:23)

«Jesús le respondió: «Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?»»

Juan 18:23

El problema nuestro es creer que debemos quedarnos callados, siendo que el llamado es hacer exactamente lo contrario (de eso se trata ser profeta). Ha sido una enseñanza fatal durante la historia del cristianismo agachar la cabeza sin más. Alguien se preguntará: ¿Y qué de las bienaventuranzas, acaso no llaman a ser mansos? No en el sentido de ser mensos, sino el de humildes:

«Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.»

Mateo 5:5

Es un eco de uno de los salmos, en donde dice:

«Un poco más, y no hay malvado, buscas su lugar, y ya no está; mas los humildes poseerán la tierra y gozarán de inmensa paz.»

Salmo 37:10

Un poco antes, en el versículo anterior del mismo salmo, se aclara que esa humildad tiene que ver con no descontrolarse, porque la ira no es buena.

«Desiste de la ira, abandona el enojo, no te acalores, que será peor; pues los malvados serán extirpados, mas los que esperan en Yahvé heredarán la tierra.»

Salmo 37:8-9

¿Dudas respecto al correcto entendimiento de la mansedumbre de Jesús? Noten que con todo su poder no lo usa, porque su mensaje se empaña si usara alguna rudeza. Fíjense en la respuesta de Jesús a Pilato, cuando le señala que tiene la fuerza pero que no la va a usar.

«Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí.»»

Juan 18:23

¿Hay algún momento de radicalidad en el actuar de Jesús? Claro. Al menos dos momentos: uno, cuando echa a los mercaderes del templo de Jerusalén (fue a físico rejo, como decimos en Latinoamérica, y es por cierto una de los pocos episodios relatado en todos los evangelios, Mateo 21:12ss, Lucas 19:45, etc.) o cuando regaña a ciertos fariseos con un lenguaje durísimo (Mateo 23).

Que quede claro. No se debe confundir ser manso con debilidad o con ser menso, como se dice coloquialmente. Nada de silencio ni de agachar la cabeza de modo cómplice.

«Examinen qué es lo que agrada al Señor, y no participen en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denúncienlas.»

Efesios 5:13-14

Este video plasma la misma idea central. El que habla es Jordan Peterson, psicólogo censurado por no guardar silencio frente al totalitarismo de la ideología de género.

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