¿Qué dice la Iglesia sobre recibir la comunión en la mano?

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Existe todo un debate sobre si se puede o no recibir la Sagrada Comunión en la mano. La respuesta es bastante simple, acudiendo a la autoridad de los lineamientos de la Iglesia: sí.

Veamos. Este no es un asunto de pareceres. Si usted se dice católico, debe seguir las reglas de la Iglesia.

Veamos la instrucción REDEMPTIONIS SACRAMENTUM de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, la congregación vaticana que regula liturgia y sacramentos. En esa instrucción consta:

[92.] Aunque todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca, si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, en los lugares donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, se le debe administrar la sagrada hostia. Sin embargo, póngase especial cuidado en que el comulgante consuma inmediatamente la hostia, delante del ministro, y ninguno se aleje teniendo en la mano las especies eucarísticas. Si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano.» (he resaltado)

instrucción REDEMPTIONIS SACRAMENTUM de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos , 25 de marzo de 2004

Sí, es una excepción. Pero válida. Un sacerdote con una enfermedad es un riesgo de contagio, como ya ha pasado (ver «Un cura de Madrid y otro de Valencia, positivos en coronavirus»).

También puede leer sobre comunión en la mano «Preguntas más frecuentes sobre la Santa Misa y la Liturgia» en la página de EWTN.

He visto menciones contra esta práctica autorizada desde la Santa Sede, usando textos de concilios. Al respecto, es preciso poner en contexto cada texto. El del concilio de Zaragoza de 380, estableció la prohibición de comulgar en la mano para enfrentar la herejía prisciliana, no general, y ese concilio no fue ecuménico (o sea, universal), similar a lo que sucedió con el Sínodo de Rouen de 650. Observo que también se menciona un Concilio VI de Constantinopla, que no existe (nunca hubo un sexto concilio ecuménico en Constantinopa), respecto al Concilio de Trento, que se refiere a la Sagrada Eucaristía, debe tenerse presente que es un concilio que responde a la reforma iniciada por Martín Lutero, así que es un énfasis disciplinar para contrastar con los protestantes.

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