Un comentario sobre «La Pasión» de Mel Gibson

Afiche de la película «La Pasión» de Mel Gibson. Ver en https://www.imdb.com/title/tt0335345/ .

La película «La Pasión», de la cual ya se anuncia una continuación, es ante todo una visión personal de las horas transcurridas entre la última oración de Jesús en el huerto de Getsemaní y la muerte en la cruz, incluyendo una corta pero clara referencia a la Resurección, contenida en una obra de arte cinematográfico basada en los evangelios y en elementos provenientes, principalmente, de las revelaciones de Ana Catalina Emmerick y de las pinturas del pintor renacentista Michelangelo Merisi (Caravaggio), de las cuales toma inspiración en la parte de fotografía.

No es una película fácil, porque obliga al espectador a compartir el triunfo en la Cruz, el cual cuesta entender. Dijo Juan: «El (Jesucristo) entregó su vida por nosotros; y en esto hemos conocido el amor» (1 Jn 3, 16) Se preguntaba Isaías: «¿Quién podrá creer la noticia que recibimos?» (Is 53, 1)

En la película, la mano que sostiene el primer clavo que es fijado en la mano de Nuestro Señor es la mano de Mel Gibson, el productor, significando que todos participamos en la crucifixión de Cristo. El mensaje es claro, quienes crucificaron a Cristo -y lo vuelven a crucificar- somos los pecadores, como dice la Biblia: «El Hijo del Hombre debe ser entregado en manos de los pecadores y ser crucificado…» (Lc 24, 7). El tema no es de judíos o no, es de pecadores. Por eso el punto está que en la justicia de cada día no crucifiquemos a Nuestro Señor, quien ya había advertido al relatar una parábola que ilustra cómo será el juicio final:

«Dirá después a los que estén a la izquierda: “¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles! Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer; tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; estaba sin ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron.” «(Mt 25, 41-43)

Esta página quiere proporcionar algunos -solamente algunos- elementos para abordar «La Pasión», dejando en manos del lector enlaces con información complementaria.

1. La parte artística en la producción

El empleo de licencias artísticas es evidente. Quien conozca la Biblia notará que en la producción no se sigue al pie de la letra la pasión según todos los evangelios (cosa imposible desde luego, porque no se pueden mezclar cuatro visiones distintas de los mismos hechos como son los evangelios, y aún si se lograra se desnaturalizaría el mensaje que hay en cada uno de ellos), como también es ostensible que tampoco se siguen al pie de la letra las escenas descritas por Catalina Emmerick en «La dolorosa Pasión de Nuestro Jesucristo» (en la escena cuando Jesús es arrojado desde el puente sobre el torrente del Cedrón, el libro no menciona que Judas estuviera abajo), ni las imágenes se ajustan exactamente a algún cuadro específico de Caravaggio (el descendimiento de la cruz, por ejemplo, me recuerda el cuadro de Rubens con ese título, cuadro que por supuesto está inspirado en la pintura de Caravaggio, quien también tiene un «Descendimiento de la Cruz»). El mensaje bíblico de triunfo desde el sacrificio y el sufrimiento gracias al amor sí es el hilo claro de la cinta, y ese es un mensaje que detesta el mundo, por eso a tantos les cuesta entenderlo («yo no soy del mundo», dice Jesús en Jn 17, 13).

1.1 En cuanto a las bases bíblicas y la pregunta si la película es antisemita

Hay elementos no solamente de todos los evangelios sino también de otros libros de la Biblia, pero aún así hay un uso artístico (léase «adaptación») en varios casos. Por ejemplo, las palabras de Jesús «Ahora todo lo hago nuevo» no son pronunciadas en alguno de los relatos de la Pasión, sino en el Apocalipsis (ver Ap 21, 5); Pedro, cuando niega a Jesús, no está en medio de un tumulto de personas, como se observa en la pantalla, sino alrededor de un hoguera en medio de un grupo que está calentándose tranquilamente (ver Mt 26, 69-75; Mc14, 54, 66-72; Lc 22, 54-62; Jn 18, 25); etc..

El relato presentado por Gibson no es antisemita porque la Biblia no es antisemita. Es más, Gibson retiró de la película el momento en que los judíos declaran que la sangre de Jesús caiga sobre ellos y sus hijos (Mt 27, 25), afirmación que demuestra lo despistados que estaban quienes participan en su asesinato, pues los hijos nunca responden por los pecados de los padres (ver «¿Uno paga por los pecados de los padres?» en este site)¿Que los protagonistas que tuvieron que ver con el sacrificio de Jesús era judíos? Sí, así se declara en la Biblia («Estos son los que dieron muerte al Señor Jesús…», 1 Ts 2, 15), sin embargo, cualquier referencia de ese tipo debe entenderse hecha a los pecadores (Lc 24, 7), pues el propio Jesús, María y los apóstoles eran judíos, y tenemos también el hecho de que los romanos fueron quienes finalmente crucificaron a Nuestro Señor, y esto no ha sido motivo para que los italianos sostengan que la película es anti-italiana. Dice Pablo, y lo mismo debemos decir nosotros:

«Hermanos, deseo de todo corazón y pido a Dios que los judíos se salven.» (Rm 10, 1)

La Biblia es clara: TODOS estamos en desobediencia en cuanto negamos el mensaje de salvación, o sea que TODOS somos responsables de la crucifixión de Jesús, como dice la Palabra:

«Pues bien, ustedes, que no obedecían a Dios, fueron perdonados a través de la desobediencia de los judíos. Ellos, a su vez, serán perdonados después de la actual desobediencia que les ha traído el perdón a ustedes. Así Dios hizo pasar a todos por la desobediencia, a fin de mostrar a todos su misericordia.» (Rm 11, 30-32)

En realidad, debemos ver en Israel la historia de la salvación de TODOS los que quieren salvarse y se acercan a Jesús y también de TODOS AQUELLOS quienes se niegan a recibirlo.

1.2 En cuanto al libro de Ana Catalina Emmerick

Ana Catalina Emmerick fue una monja alemana que vivió entre 1774 y 1824 que gozaba de varios carismas, incluso la profecía. Era de mala salud. Tuvo estigmas en su cuerpo (las heridas recibidas por Jesús en la cruz) y entraba en éxtasis (estados en los cuales la persona entra en contacto directo con Dios y pierde contacto con el mundo). Fue objeto de investigación por parte de la Iglesia, la cual finalmente no encontró falsos sus estigmas. Dios le pidió transmitir parte de sus visiones a un poeta alemán llamado Clemens Brentano, quien redactó el libro «La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo», y que abarca el mismo período de tiempo de la película. Por eso el redactor del libro es Brentano, pero la autora realmente es la beata Emmerick.

Gibson toma el libro «La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo» (algo menos de trescientas páginas, unos cuantos extractos pueden leerse en este enlace) y lo adapta, no se limita a reproducirlo. El libro contiene detalles que no están en la película, como el pedido del cuerpo de Jesús por parte de José de Arimatea y muchos más, y lo que se muestra es objeto de transformación (en el libro Jesús no estaría en el campo abierto en Getsemaní, sino en una gruta).

Ana Catalina Emmerick es beata, no por sus revelaciones (de las cuales la Iglesia nada dice) sino por su vida.

1.3 Otra fuente utilizada por Gibson: la «Divina Historia de la Madre de Dios » de María de Agreda.

María de Agreda fue una monja franciscana que vivió entre 1602 y 1665 («María de Agreda» en la Enciclopedia Católica). De la «Divina Historia de la Madre de Dios» toma algunas escenas para la película (la escena en que dan la vuelta a la cruz con Jesús clavado a ella y queda como suspendida en el aire). Todavía no he examinado este texto, pero seguramente sigue la misma regla que en el caso del libro de la beata Emmerick, si bien las revelaciones de María de Agreda han merecido críticas muy fuertes a veces, respecto de lo cual debemos tener presente que sus revelaciones son referencias artísticas para la película, nada más. Si se quieren mirar las enseñanzas sobre la Pasión, la referencia obligada es la Biblia, y eso vale también para las revelaciones de Catalina Emmerick

1. 4 La traducción del guión a los idiomas originales

Es muy difícil determinar cómo era el arameo hablado de la época de Jesús (ver enlaces en inglés en el aparte de Lecturas Complementarias, más abajo), pero es un hecho que se hizo el mejor trabajo posible por un reconocido experto del departamento de Clásicos y Arqueología de la Loyola Marymount University, el dr. William Fulco S.J., aunque la traducción es un recurso artístico no una especie de propuesta académica tipo tesis doctoral. El propio dr. Fulco insiste en advertir a quien se lo pregunta: «La Pasión» «…no es un documental, Tuvimos que hacer elecciones artísticas» (fuente: entrevista al padre Fulco en el Herald).

Es posible que se demuestre con el tiempo que el arameo pronunciado en la película no corresponde finalmente al arameo bíblico del siglo I, pero eso no es lo relevante. Lo relevante es que ahora tenemos idea de cómo sonaban las palabras de Jesús y de los hombres de esa época. Eso ambienta el entorno, más seguramente de lo que se conseguiría con un Jesús hablando en inglés moderno.

Algo parecido puede decirse del latín hablado en la película. ¿Así pronunciaban el latín de entonces? No es fácil determinarlo. Pero ello hace a la película más universal, porque trasciende las culturas y las lenguas. En todo caso, la traducción fue lo más cuidadosa posible. Los insultos de los romanos que flagelaban a Nuestro Señor se elaboraron tomando como referencia vulgaridades halladas en campamentos romanos de la época (ellas no se leen en la película debido a que durante la flagelación -escena en que los soldados romanos utilizan un lenguaje soez- no hay subtitulación, pero quienes hablen latín deberían entenderlas).

2. ¿Qué podemos decir de los aspectos históricos de la película?

2.1 ¿Existió Jesús?

Curiosamente, este no es un punto tan controvertido como pudiera pensarse (ver «Primeros Documentos Históricos sobre Jesucristo» (Enciclopedia Católica). Por ejemplo, cuando los escritores judíos atacan los relatos de la Pasión, no suelen hacerlo discutiendo la existencia de Jesús, sino otros puntos en los cuales dicha existencia se acepta, y de ello se dará un ejemplo inmediatamente. Para los judíos no es que Jesús no existiera, sino que definitivamente no era el Mesías, y en todo caso no consideran consistente la forma en que la Biblia presenta la Pasión.

2.2. ¿Fue el proceso de Jesús como lo describe la película?

Otro dato sorprendente es el hecho de que el juicio de Jesús es uno de los casos más estudiados de la historia. Lamentablemente, no es muy conocido el proceso penal judío del siglo I, y la aplicación del derecho penal romano en Judea, asuntos ambos sobre los cuales existen enormes debates. El juicio no les resulta en todo caso muy creíble a algunos especialistas judíos. ¿Cómo explicar, por ejemplo, que según la Biblia los judíos no pudieran aplicar la pena de muerte en el caso de Jesús (Jn 18, 31) pero sí lo hicieran en el caso de Esteban (Hch 57, 59)? Sin embargo, en el relato de los Hechos de los Apóstoles no se ve que el sanedrían pronunciara sentencia alguna, de modo que lo que ocurrió fue un linchamiento popular. También se preguntan -entre otras muchas cosas- cómo es que el sanedrín permite que Jesús sea conducido primero donde Anás, quien ya no era sumo sacerdote, cargo que sí desempeñaba Caifás, yerno de aquel. Pareciera incluso que Anás era también sumo sacerdote al tiempo que Caifás (ver Jn 18, 22-24), sin embargo, es otro dato que solamente presenta Juan y que puede considerarse introducido para insistir en la integralidad del ataque contra Jesús (incluso por los poderes corruptos detrás de las autoridades formales, en este caso el sumo sacerdote Caifás quien evidentemente habría permitido actuar ilegalmente a su suegro Anás). Y mencionemos otra cosa. El hecho de que la captura y el juicio hayan ocurrido de noche mostraría una evidente violación legal (en la película María Magdalena se queja ante unos soldados romanos de tal situación) pero lo cierto es que, como los judíos no fueron quienes aplicaron la pena de muerte ni acudieron ante los romanos con la misma acusación, podían darse algunas libertades de esas que utilizan los perversos para perder a los justos cuando tienen a la mano una solución «legal» para deshacerse de ellos. A fin de cuentas, no fue uno solo el juicio contra Jesús, sino que hubo dos juicios: el religioso ante el sanedrían y el otro político ante Pilatos.

Lo que tenemos en «La Pasión» de todas maneras no es -como en el caso del lenguaje hablado- un documento para especialistas en historia del derecho, sino que es la ilustración de un proceso por el cual el justo es muerto con plena conciencia de hallarse los jueces ante un inocente. Y eso es clarísimo en la película.

3. Los relatos de la Pasión en la Biblia

Se encuentran en los siguientes lugares:

EvangelioCapítulos
Mateo26-27
Marcos14-15
Lucas22-23
Juan18-19

Cada evangelio es un relato con una visión personal de los hechos contada bajo la inspiración del Espíritu Santo. Son textos escritos por creyentes para creyentes. El esquema general es el mismo:

  • Oración en Getsemaní.
  • Prendimiento.
  • Juicio ante el sanedrín.
  • Negaciones de Pedro.
  • Juicio ante pilatos.
  • Crucifixión y muerte.
  • Sepultura y resurrección.

Los detalles varían. La experiencia de cada evangelista es diferente. El evangelio de Juan, por ejemplo, es el que tiene la teología más compleja de todos. De joven Juan era muy impetuoso («hijo del trueno» le llamaban, lo mismo que Santiago, su hermano, Mc 3, 17). Es él quien pregunta a Nuestro Señor si quiere que hagan caer fuego sobre unos samaritanos que no querían escucharlo (Lc 9, 51-56), de viejo, su actitud es muy distinta:

«El que ama a su hermano permanece en la luz y no hay en él causas de tropiezo.  En cambio, quien odia a su hermano está en las tinieblas y camina en tinieblas; y no sabe adónde va, pues las tinieblas lo han cegado.» (1 Jn 2, 10-11)

Esto lo escribe antes de redactar su evangelio, cosa que debió ocurrir entre 40 y 50 o más años luego de la muerte de Jesús, así que tuvo todo ese tiempo para meditar cada palabra. Sabiendo el nivel de elaboración de ese evangelio, no debe entonces extrañarnos el tiempo que el autor se tomó en escribirlo.

La diversidad en el relato de la Pasión -pero la unidad en el gran mensaje- es una de las razones que explican la dificultad en leer la Biblia. Por eso se requiere ayuda para entenderla como expresamente indica el mismo Libro Sagrado (2 Pe 1, 20).

Pero debe partirse de que la entrega de Jesús fue voluntaria, porque donde no hay libertad no hay amor. Dijo Jesús (tal como se recuerda en la película):

«El Padre me ama porque yo doy mi vida para retomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo mismo la entrego. En mis manos está el entregarla y el recobrarla: éste es el mandato que recibí de mi Padre.” » (Jn 10, 17-18)

Los relatos de la Pasión están llenos de detalles importantísimos. La cita anterior, de hecho, explica que Jesús, cuando ve que se acercan sus captores, se adelanta a ellos («Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelantó…» dice Jn en 18, 4).

4. La violencia en la película y el significado de la muerte en la cruz.

Pablo advierte:

«Bien es cierto que el lenguaje de la cruz resulta una locura para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es poder de Dios.» (1 Co 1, 18)

Esa violencia que es gratuita para muchos, es clara para los cristianos (ver el contexto de la cita anterior, o sea los versos 17 a 25).

Estaba profetizada la inmensa violencia que padecería Jesús (ver Isaías capítulos 51 y 53). El fin de esos dolores es el pago de nuestro rescate del pecado:

«No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.» (Is 53, 3-5)

Y las profecías anunciaban que el castigo inflingido a Cristo sería tremendo:

«Quiso Yavé destrozarlo con padecimientos, y él ofreció su vida como sacrificio por el pecado. Por esto verá a sus descendientes y tendrá larga vida, y el proyecto de Dios prosperará en sus manos.» (Is 53, 10)

¿Cuál era el proyecto de Dios? Lo explica San Pedro:

«El cargó con nuestros pecados en el madero de la cruz, para que, muertos a nuestros pecados, vivamos en ‘santidad’ (justicia). Y por su suplicio han sido sanados. Pues eran ovejas descarriadas, pero han vuelto al pastor y guardián de sus almas.» (1 Pe 2, 24-25)

La consecuencia del pecado es la muerte, por eso Jesús entra a vencerla en su carne, sufriendo en sí mismo todo el dolor que ella involucra para que nosotros podamos vivir para la vida eterna. ¿Es que hemos reflexionado sobre el valor del sacrificio de Cristo? Dice pablo:

«Ustedes han sido comprados a un precio muy alto; procuren, pues, que sus cuerpos sirvan a la gloria de Dios.» (1 Co 6, 20)

Y dice Pedro:

«No olviden que han sido rescatados de la vida vacía que aprendieron de sus padres; pero no con un rescate material de oro o plata,  sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha ni defecto.» (1 pe 1, 18-19)

Si uno piensa en lo que hizo Jesús por nosotros, ¿cómo justificará ofenderlo?

Claro que hay una pregunta válida. ¿Tiene algún otro sentido el despliegue de violencia en la tortura a Nuestro Señor? Sí. Ocurre que hay quienes dudan que Jesús, con tan sólo tres horas en la cruz, hubiera podido morir (y podría citarse Mc 15, 44 como fuente de la duda). Los crucificados solían vivir más de un día. Pero la duda desaparece cuando uno considera el inmenso castigo infringido a Jesús previamente (nótese el enorme edema pulmonar que se descubre cuando hunden la lanza en el costado), sin mencionar que su piel a causa de la hematoidrosis (el sudor de sangre en Getsemaní) había quedado muy sensible; también sabemos -como sugiere la película-, que con el castigo a Jesús se buscaba que el pueblo dejara de reclamar su muerte, objetivo solamente posible si ese castigo era brutal (Lc 23, 15-16; en este evangelio, que es escrito por un médico, no se menciona para nada extrañeza en Pilato porque Jesús hubiera muerto tan rápido). A los hombres que crucificaron con Jesús, y que estaban sanos, tuvieron que romperles las piernas, no al Señor, quien ya había muerto.

Pero seamos claros: la Sábana Santa de Turín demuestra no solamente que las escenas de tortura de «La Pasión» no son exageradas, sino también que en la realidad las heridas fueron peores (ver artículo «Especialistas en la Sábana Santa señalan que La Pasión se ajusta a la realidad»)

Para leer acerca un estudio médico acerca de la muerte de Jesús: «Fisiología de la muerte de Jesucristo» del dr. Rubén Darío Camargo o también puede leerse un cuadro más general en «SOBRE LA MUERTE FÍSICA DE JESUCRISTO«.

También puede leerse el documento «Mel Gibson, Tomás de Aquino y la Pasión de Cristo. El padre Romanus Cessario ofrece una perspectiva teológica».

5. Algunos elementos de la película.

Muchos de nosotros no hemos reflexionado suficientemente en la Pasión de Nuestro Señor. Y la película nos lo demuestra llamándonos la atención sobre algunos de sus elementos. Aquí comentaremos brevemente algunos.

4.1 La Pascua

Es el elemento clave para entender la Pasión, y para los católicos, la clave para entender la misa (ver artículo «Eucaristía» en este site). El detalle de cómo la misa actualiza la Pascua Judía conforme las enseñanzas de Cristo puedes encontrarlo en el artículo «La Pascua Eterna» de Frank Morera.

Los hechos de la Pasión ocurren durante la celebración de la Pascua Judía, época que conmemora la liberación de la esclavitud de Egipto. Cuando María se despierta, sintiendo como madre que su Hijo ha sido capturado, cita las palabras que el menor de la casa debe preguntar al mayor en el ritual de la Pascua, esto es, ¿qué hace la noche de Pascua tan especial? A lo cual María Magdalena contesta: «Eramos esclavos…». Eso recuerda Deuteronomio capítulo 6, versos 20-25:

«Tal vez un día tu hijo te pregunte: “¿Qué son estos preceptos, mandamientos y normas que Yavé, nuestro Dios, les ha ordenado?” Tú responderás a tu hijo: “Nosotros éramos esclavos de Faraón en Egipto, y Yavé nos hizo salir de Egipto con mano firme. Y lo vimos hacer milagros grandes, y terribles prodigios contra Faraón y toda su gente, y a nosotros nos sacó de allí para conducirnos a la tierra que prometió a nuestros padres. Entonces fue cuando Yavé nos ordenó poner en práctica todos estos preceptos y temerle a él, nuestro Dios, pues por ese camino nos iría bien y él nos daría vida, como hoy es el caso. El camino recto para nosotros consiste en guardar y practicar estos mandamientos como él lo ha ordenado.” » (Dt 6, 20-25)

En la noche de Pascua, cada familia debía sacrificar un cordero sin mancha, rociar el marco de la puerta de la casa y comer el cordero. Hay que entender que Jesús es el cordero de Dios, que reemplaza al cordero pascual que se sacrifica en expiación de los pecados del pueblo (leer Ex 12, 1-14, esta es la primera lectura del Jueves Santo).

Juan Bautista ya había señalado que Jesús era el cordero de Dios:

«Al día siguiente Juan vio a Jesús que venía a su encuentro, y exclamó: “Ahí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo.» (Jn 1, 29)

En la Pasión Jesús es la víctima pascual (1 Co 5, 7).

«El evangelio de Juan alude a tres pascuas de Cristo: la que coincide con la expulsión de los mercaderes (Jn 2,12-22), la que pone de relieve el tema del pan (Jn 6) y la de la acogida triunfal de Jesús, coincidiendo con el día en que se escogían los corderos pascuales (Jn 12ss), para manifestar que Jesús es el verdadero «cordero de Dios que quita el pecado del mundo». La palabra «pascua», en el NT, equivale a la fiesta de la Pascua o de los Azimos, a la cena pascual y al cordero pascual. La pasión de Jesús se desarrolla en un contexto pascual, ya que en ese tiempo tuvo lugar la última cena de Jesús, su prendimiento, su interrogatorio y su condena. Según los sinópticos, Jesús fue condenado en la noche de Pascua y crucificado al día siguiente. La última cena de Jesús fue pascual (Mc 14,12-26 par). En cambio, según San Juan, todos estos acontecimientos tuvieron lugar veinticuatro horas antes (Jn 18,28; 19,14), ya que Jesús murió cuando se degollaban los corderos de Pascua, en la tarde del 14 de Nisán. Los sinópticos ponen de relieve que la última cena es la Pascua nueva. Juan acentúa que Jesús es el nuevo cordero.» (fuente: «HISTORIA DE LA PASCUA»)

Las tres de la tarde, la hora en que el cordero era sacrificado para la pascua, es justamente la hora en que murió Jesús, quien ya había advertido: «Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20, 28). Así se entiende el saludo Juan en el principio del Apocalipsis:

«Juan, a las siete Iglesias de Asia. Reciban gracia y paz de parte de Aquel que Es, que era y que viene, y de parte de los siete espíritus que están ante su trono, y de parte de Cristo Jesús, el testigo fiel, el primer nacido de entre los muertos, el rey de los reyes de la tierra. El nos ama y por su sangre nos ha purificado de nuestros pecados, haciendo de nosotros un reino y una raza de sacerdotes de Dios, su Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.» (Ap 1, 4-6)

4. 2 El diablo

Un elemento notorio es el maligno, ese ser que estaba rondando a Jesús y los suyos justo antes de la oración del huerto de Getsemaní, y que por supuesto anda por ahí siempre buscando víctimas («…el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar» dice San Pedro en 1 Pe 5, 8). Advirtió Jesús a sus discípulos poco antes de partir a ese lugar:

«Ya no hablaré mucho más con ustedes, pues se está acercando el príncipe de este mundo. En mí no encontrará nada suyo, pero con esto sabrá el mundo que yo amo al Padre y que hago lo que el Padre me ha encomendado hacer. Ahora levántense y vayámonos de aquí.» (Jn 14, 30-31)

Que el diablo estaba rondando, lo muestra claramente el texto anterior y los textos que se refieren a Judas que se indican más adelante. En el evangelio de Lucas, se nos cuenta que Jesús pone en alerta a los apóstoles a través de Pedro:

«¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos.” » (Lc 22, 31-32)

Cada vez que el diablo aparece, está representanto el mal que ronda a todos aquellos que niegan a Jesús, y que en algunos casos son sus hijos (lo que explica la escena en que el diablo, haciendo mofa de un cuadro de una madonna, o sea la virgen con Jesús bebé en sus brazos, camina entre los que flagelan a Jesús con un pequeño demonio en los brazos).

4.2 Judas

Hay quienes se niegan a entender la perdición de Judas. Pero la Biblia es clara. Judas se buscó su suerte. Sabemos que Judas, aun cuando estaba con Jesús, era deshonesto, como se lee en el episodio en que protesta por el perfume que es echado a los pies de Nuestro Señor:

«Judas Iscariote, el discípulo que iba a entregar a Jesús, dijo:  “Ese perfume se podría haber vendido en trescientas denarios para ayudar a los pobres.” En realidad no le importaban los pobres, sino que era un ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, se llevaba lo que echaban en ella.» (Jn 12, 4-6)

Judas dejó que el diablo se le metiera:

«Jesús les dijo: “¿No los elegí yo a ustedes, a los Doce? Y sin embargo uno de ustedes es un diablo.” Jesús se refería a Judas Iscariote, hijo de Simón, pues era uno de los Doce y lo iba a traicionar.» (Jn 6, 70)

Judas había escucha la palabra de Jesús, pero ella no había arraigado en su corazón, exactamente como ilustró Nuestro Señor en la parábola del sembrador, explicada así por Jesús en la parte pertinente:

«Aprendan lo que significa esta comparación: La semilla es la palabra de Dios.  Los que están a lo largo del camino son los que han escuchado la palabra, pero después viene el diablo y la arranca de su corazón, pues no quiere que crean y se salven.» (Lc 8, 11-12)

De Judas dice la Biblia durante la última cena:

«Estaban comiendo la cena y el diablo ya había depositado en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle.» (Jn 13, 2)

A Judas no lo buscaron los jefes de los sacerdotes para pagarle por entregar a Jesús, sino que fue Judas quien los buscó para venderlo (Mc 14, 10-11). El último error que comete Judas es negarse a arrepentirse ante Dios. Tiene remordimiento y en lugar de volverse a Dios, se rinde ante el acoso del remordimiento. Pudo salvarse, pero no quiso acogerse a la misericordia de Dios (lee el salmo 51).

4.3 María

La película muestra la humanidad de Jesús utilizando para ello la imagen de la madre, de María. . La vinculación entre María y Jesús es evidente en la escena en la cual Jesús está atado a cadenas en el techo del calabozo, y María pone su cara al piso y acaricia las losas del suelo como queriendo acariciar a Jesús. ¿No es acaso esa la relación con nuestras madres? ¿no nos sienten ellas independientemente de dónde nos encontremos?

En la película se nota el enorme valor de María frente al sacrificio de su hijo. Aunque su amor de madre es total, acompaña a su Hijo con una fortaleza indescriptible (ella no se llora enloquecida como sí hace María Magdalena), porque sabe que cumple su misión de salvación (a María ya le habían profetizado el dolor al que se enfrentaría a causa de la tarea divina encomendada a Jesús, Lc 2, 33-35). La sumisión de María a la voluntad de Dios es evidente en la Biblia, pues cuando el ángel le anuncia que será madre del Mesías ella contesta «Yo soy la sierva del Señor, hágase en mí tal como has dicho» (Lc 1, 38). Por eso en la cinta, cuando María llega al sitio donde Caifás y sus secuaces van a juzgar a Jesús, ella dice que todo ha comenzado, pero que se haga la voluntad de Dios («Amén» dice al final) .

Un católico debería reconocer rápidamente que la película es mariana, porque desde la escena de Getsemaní en que Jesús aplasta la serpiente se evoca Génesis 3, 15 («Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón”), verso que aplica a María, la «Mujer» como la llama Jesús (Jn 2, 4, ver artículo «María» en este site), que es el trato que daría un hombre a su esposa, y tengamos presente que Jesús es el nuevo Adán (Rm 5, 12ss) y María la nueva Eva (por algo Jesús en la película se dirige al Padre pidiendo protección para el Siervo hijo de su Sierva).

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