¿Hay alimentos prohibidos?

Según algunos, algunos de estos alimentos están prohibidos por la Biblia
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Ya estaba profetizado que llegaría un tiempo en que algunos aparecerían prohibiendo comer ciertos alimentos «…a pesar de que Dios los creó para que los comamos y luego le demos gracias» (1 Tm 4, 3).

Hay quienes no comen ciertos alimentos, debido a las prohibiciones del Antiguo Testamento (Lv 11, 4 entre otros). Ello llevaría a problemas serios dado que por ejemplo NO SE PODRIA COMER GRASA ANIMAL:

«Yavé habló a Moisés para decirle: “Habla a los hijos de Israel y diles: No comerán sebo de buey, ni de cordero ni de cabra. La grasa de animal muerto o destrozado podrá servir para cualquier uso, pero no la comerán.» (Lv 7, 22-24)

Pero eso cambia en la Nueva Alianza, conforme palabras del propio Jesús:

«No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre» (Mt 15, 11)

Y ni qué decir que el propio Pedro es reprendido por escrupuloso con los alimentos, según puedes leer en Hechos 10, 9-16. Pablo es absolutamente claro sobre la no existencia de alimentos prohibidos:

«Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no hay por qué rechazar un alimento que se toma dando gracias a Dios; es santificado por la palabra de Dios y la oración.» (1 Tm 4, 4)

Quizás te digan que la prohibición de comer carne viene de la siguiente cita:

«Lo bueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer cosa que sea para tu hermano ocasión de caída, tropiezo o debilidad.» (Rm 14, 21)

Noten la segunda parte del versículo «…ni hacer cosa que sea para tu hermano ocasión de caída…». Esa es la clave. Pablo está hablando de las conductas que afectan a los débiles de fe.

«Sean comprensivos con el que no tiene segura su fe y dejen las discusiones que terminan en división.» (Rm 14, 1)

Resulta que más atrás dice Pablo: «Bien sé, y estoy persuadido de ello en el Señor Jesús, que nada hay de suyo impuro; a no ser para el que juzga que algo es impuro, para ése si lo hay» (Rm 14, 14) y luego advierte «Que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo» (Rm 14, 17) y remata luego «Todo es puro, ciertamente, pero es malo comer dando escándalo» (verso 20). Pablo está alertando contra el exceso en la comida y la bebida, e igualmente entrega indicaciones específicas para la comunidad a la que escribe donde hay problemas por insuficiente ilustración en los temas de la Fe:

Dentro de la tónica de consejos generales de esta parte de la carta a los romanos, en este capítulo 14 aborda Pablo un problema específico de la comunidad de Roma: las tensiones internas por tendencias ideológicas opuestas. Es un caso concreto donde se ha de aplicar la regla del respeto, de la comprensión y del perdón. En esa iglesia, los tradicionalistas se abstenían de carnes, quizá de bebidas alcohólicas y respetaban el calendario litúrgico legal. Otros se amparaban en la libertad de los hijos de Dios para justificar su conducta más liberal frente a estas prescripciones. Unos y otros se acusaban mutuamente de laxismo moral y de infantilismo espiritual, respectivamente. Para salvar la unidad, acude Pablo no a un principio teológico, sino a un principio pastoral: la fe nos hace libres, pero cada uno debe respetar los comportamientos de cada uno en su marcha hacia Dios por los caminos de la fe, para edificar en lugar de destruir, tendiendo siempre a ver más lo que une que lo que separa. Porque el hecho de la unión con Cristo es más profundo que las discrepancias en la forma de unión. La pertenencia al Señor en la vida y en la muerte está por encima de todos los puntos de vista individuales. Este consejo es siempre válido frente a todas las tensiones dentro de la Iglesia. fuente)

Fíjense que San Pablo incluso en alguna ocasión sugiere tomar vino: «No bebas ya agua sola. Toma un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes indisposiciones» (1Tm 5, 23), de modo que lo del vino debe entenderse en su justo contexto, sin olvidar que la borrachera está prohibida (Rm 13, 13; Ef 5, 18 ). Pero En el capítulo 14 de la Carta a los Romanos está pidiendo convicción en la fe (si quieres leer sobre «la prohibición de beber vino» clic aquí).

«Dichoso el que toma una decisión y no obra contra su conciencia. En cambio el que duda, si come, se siente culpable, porque no procede según la conciencia, y todo lo que no es según la conciencia es pecado.» (Rm 14, 22-23)

y respeto por quien aún tiene falsos escrúpulos debido a la debilidad de su fe:

«Acoged al que es débil en la fe, pero no para discutir con él. Porque hay quien cree que puede comer de todo; en cambio, otro, que es débil de fe, come solo verduras. El que come de todo no desprecie al que no come de todo, y el que no come de todo no critique al que come de todo, pues Dios lo ha acogido.» (Rm 14, 1-2)

Esto segundo quiere decir que no hay que crear problemas en las comunidades por tonterías. Es irrelevante si se come o no se come carne, por ejemplo. ¿Tienes alguna duda de que no hay alimentos prohibidos? Oye esto:

«Coman, pues, todo lo que se vende en el mercado sin plantearse problemas de conciencia, pues del Señor es la tierra y todo lo que contiene.» (1 Co 10, 25-26)

En resumen:

«Por tanto, que nadie los venga a criticar por lo que comen o beben, por no respetar fiestas, lunas nuevas o el día sábado.» (Col 2, 16)

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